ENRIQUE

Para labrarse un porvenir decide cruzar el charco

Hola soy Enrique tengo 36 años y esta es mi Historia de Vida,

Empecemos por el principio, tuve una infancia agridulce donde el amor, el juego estaban presentes todos los días, pero también el carácter estricto de un papá que me daba mi golpiza día si y día también. En la escuela siempre era muy travieso, inquieto y se podría decir que me juntaba con quien no debía. Y por ello en 6º de primaria me cambiaron a otra escuela. Ahí empieza una nueva época para mí, las cosas viejas quedaron atrás, ya no tenía malas influencias ni etiquetas.

En mi adolescencia me envían a una escuela premilitar donde la disciplina provoca en mi rebeldía y junto a la doctrina de mi padre, esta etapa se vuelve oscura y marcará de por vida lo que viene después.Mi inmadurez hizo que viera a mi familia como mi enemigo, me pase 4 años sin hablar a mis padres y decía que ellos no eran mi familia, esto hizo que la relación con mi hermana y mi hermano no se diera, lo que provocó que fuera fría y distante, algo que hoy en día sigue siendo así. La tristeza me inunda y es una tía mía la que de alguna manera me hace abrir los ojos y con 19 años decido volver a hablar con mi madre, sin embargo, con mi padre todavía no estaba preparado. Y no fue hasta el año pasado que volví hablar con él.

Me considero una persona solitaria no por decisión sino por fatalismo. Decido salir de Cuba por dos razones un corazón roto y mi afán por viajar desde que era niño.
Siempre soñaba con viajar a Europa porque había cosas de su cultura que me agradaba, normalmente los cubanos van a EEUU, pero yo tenía dos razones de peso para no ir allí, en EEUU te deportan y en Europa, España no “supuestamente”. Y la otra era que si me iba a España estaría cerca de la que fue el amor de mi vida, ya que ella estaba en Francia. También pensé que Cuba fue una colonia española y por ello creía que estaría mejor allí.

«Me considero una persona solitaria no por decisión sino por fatalismo. Decido salir de Cuba por dos razones un corazón roto y mi afán por viajar desde que era niño»

«Ciudad de la Esperanza es un lugar dónde me siento acogido y formo parte de una familia»

Empieza la preparación de mi viaje y desde Cuba llamo a familiares y amigos que se encuentran en España y todos me dicen que venga que me ayudaran. Al llegar a España mi sueño se hace pedazos día tras día, pues lo primero fue que todas aquellas personas que me prometieron ayudarme ya no podían hacerlo, y me encontraba solo en otro país, con unos pocos euros y teniendo que decidir qué hacer con mi vida antes de 5 días que era el tiempo que tenía mi visado de turista. Decido quedarme en España porque una amiga de la universidad me apoya, me quedo con ella en una casa okupa. Allí vivía otra señora cubana, en ese tiempo mientras me establecía decido ayudarle con las tareas del hogar y bricolaje, pero todo se complica, la mujer quería pedir ayudas y me pide que me marche.

De ahí me voy a vivir en un parking, hasta que también tuve que salir porque la policía me lo pidió. Me quedo de nuevo en la calle, todo me parece demasiado grande para mí, pero intento intentarlo una vez más, y me voy a la Parroquia José María Escrivá de Balaguer y ahí conozco a una mujer que llama por teléfono a un centro y pide que como favor que me acojan unos días.

Entonces me derivan a la Asociación Ciudad de la Esperanza y como su nombre indica me dio esperanza y actualmente me sigue dando esperanza. En Ciudad de la Esperanza tengo oportunidad de formación, visión y realidad donde tenía unos estereotipos con diferentes culturas y el tiempo aquí me ha dado el conocimiento donde todo no es blanco y negro, hay muchos matices. También es un lugar que me hace sentir acogido formar parte de un equipo de profesionales ya que me han dado la oportunidad de colaborar con ellos como uno más.

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Omar, Marruecos