Maria Lorena Cazorla

Trabajadora Social de Ciudad de la Esperanza.

Hola soy Lorena, esta es la historia de mi vida, la historia por el amor del trabajo social.

¿Por qué decidí ser Trabajadora Social?

Contestar a esa pregunta es muy difícil para mí porque para ello os debería contar una larga historia. Solo diré que fui una niña que estuve en un Centro de Protección, que “no” tengo ni padre ni madre y que sin duda eso me marco para convertirme en la mujer que soy hoy. Las monjas me inculcaron unos valores en los que primaba la dignidad, libertad e igualdad. Pero tu día a día te enseña que esos principios básicos son vulnerados constantemente y que, además existen colectivos vulnerables que deberían estar protegidos. Pero el tiempo y la falta de profesionales impide hacer una buena labor con esas personas más vulnerables como son los/as niños/as entre otros. En ese ambiente creces con Trabajadoras Sociales donde decidí que quería ser como ellas pero que habría cosas que cambiaría. Si tengo alguna ventaja es que soy una mujer que estuve en el otro lado de la intervención, por ello creo que soy más empática y comprensiva.

¿Qué piensas del Trabajo Social?

Amo mi profesión, es un trabajo muy difícil y duro en el que nunca dejas de luchar, no te puedes permitir rendirte ni aplazar un caso, donde a veces priorizar casos es un riesgo porque puede que estés dejando desprotegido a alguien que también lo está necesitando. Eres Trabajadora social dentro y fuera de tu lugar de trabajo. Piensas constantemente en proyectos para mejorar la vida de personas necesitadas.

Estuve en el otro lado de la intervención, por ello sé realmente la importancia de la empatía y la comprensión

¿Dónde trabajas actualmente?

Actualmente soy la Trabajadora Social de la Asociación Ciudad de la Esperanza, el colectivo con el que trabajo son personas sin hogar y en riesgo de exclusión social. A lo largo de estos años he aprendido mucho de estas personas, sin duda destacaría la capacidad que tienen de superar circunstancias traumáticas como maltratos, abusos, muertes, accidentes, perdida de trabajo-familia-hogar….por otra parte también destacaría el binomio migración-resiliencia, como cruzan el mar, dejando todo atrás y con un único objetivo sobrevivir, mantener a su familia, cuando llegan aquí sus esperanzas caen en tierra porque nada es como ellos pensaban, pero la desesperación, el hambre, las guerras, la enfermedad y el peso de que debes proteger a tu familia les hace poner sus vidas en peligro.

Para finalizar decir que todavía queda mucha labor por hacer, pero si ayudo solo a una persona a tener esperanza, no habré vivido en vano, porque para mí el cambio es posible. Y que quede claro que las Trabajadoras sociales no gestionamos miseria, defendemos la dignidad.

Tu ayuda, nuestra Esperanza.

Puedes Donar a través de nuestro Nº de Cuenta.

Más Historias de Vida

Omar, Marruecos